
La corrección según los niños
Valor a trabajar: La corrección fraterna
Duración taller: 50 minutos
Enfoque eclesiológico: ¿Cómo una experiencia de fe permite crecer en la amistad?
Descripción enfoque:
En este encuentro vamos a presentar el valor de la corrección, cuyo objetivo es comprender el sentido de la corrección fraterna. Cada encuentro se iniciará con una oración acorde al momento que se esté viviendo y relacionada con el valor a trabajar. En cada encuentro lo más importante es hacer notar el amor que Dios nos tiene y evidenciar las diferentes maneras de como Dios manifiesta su amor por cada uno de nosotros a través de la corrección fraterna y el fortalecimiento de la amistad.
Con procedencia en el latín, el término corrección hace mención al accionar y a los resultados de corregir. Por un lado, puede definirse como rectificar o revertir un fallo o un error, o como la cualidad o principal característica de quien es correcto.
Orientaciones
Actividad 1
En 20 minutos se motivará a los estudiantes a responder estas preguntas con sus compañeros. El docente debe orientar las preguntas de tal manera que todo sea claro para ellos.
Actividad 2
En 20 minutos se continúa el diálogo con los estudiantes a partir del significado cristológico del perdón:
👏 La corrección en la amistad no la podemos comparar con un castigo, sino como una llamada a la conversión, a la amistad con el prójimo que nos conduce a Dios.
El evangelio según San Mateo (18, 15-20) nos da el itinerario que necesitamos seguir para la corrección, la cual ayuda a conservar la amistad y la esperanza de llegar a la vida eterna. Las etapas en este itinerario indican el esfuerzo que el Señor pide a su comunidad para acompañar a quien se equivoca para que no se pierda.
‘Ve, amonéstalo, tú y él solos’ esta actitud es de delicadeza, de prudencia, humildad y atención hacia quien cometió una culpa, evitando palabras que puedan herir al hermano; al mismo tiempo, “esta discreción de hablarle estando solo, tiene la finalidad de no mortificar inútilmente al pecador. Se habla entre los dos, donde ningún otro escuche. La finalidad es ayudar a la persona a darse cuenta de lo que ha hecho, y que con su culpa ha ofendido no solamente a uno, sino a todos” (S.S. Francisco, Ángelus del 7 de septiembre de 2014).
💒 Nos dice nuestro Señor que “si un hermano peca (o sea, falla en cualquier cosa de moral o dignidad en su comportamiento) repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, habrás salvado a tu hermano”. Con esto nos está diciendo que la corrección es un bien y un servicio que debemos realizar por el prójimo para que en su alma no siga creciendo el pecado.
Pero aquí también hay reglas del juego, y hemos de tenerlas muy en cuenta para practicar cristianamente estos consejos:
💜 La primera es que, antes de corregir, debemos estar muy atentos para no faltar o equivocarnos en aquello mismo que corregimos; es decir, el que corrige debe hacerlo primero con el propio testimonio de vida y ejemplo de virtud, y después también podrá hacerlo con la palabra y el consejo.
💙 La segunda regla es que, al corregir, hemos de ser muy benévolos y respetuosos con las personas, sin humillarlas ni abochornarlas jamás, y mucho menos en público.
Si somos corregidos alguna vez, no nos rebelemos ni tomemos a mal la corrección, sino con buen ánimo, con humildad y sencillez, de acuerdo con la frase: “Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor y no te abatas cuando seas por Él reprendido; porque el Señor reprende a los que ama, y castiga a todo el que por hijo acoge” (Hb 12, 5-6; Prov 3, 11-12).